Camino del Poyo del Moro [1] -
Fuente del Milano [2] -
Casas de la Nava del Milano [3] -
Bigarral [3] - Tranco de Navazalto [4] - Collado de los Blanquizares [5] - El Bigarral [6] - Collado del Mojón [7] - Monolito [8] Collado de las Albarizas [9] - Cortijo del Bigarral [10] - Casa de la Cebadilla Baja [11] - Las Buitreras [12] - Casa de la Cebadilla Alta [13] -
Casas de la Nava del Milano [3] - Camino del Poyo del Moro [1]
10/10/2014 - 15 km - 800 m.d.+.a.
.
OJO, HAY TRAMOS PERDIDOS Y DETERIORADOS POR ELEMENTOS EXTERNOS
Salimos del cruce donde se indica el sendero o carril de Nava del Milano - Las Cebadillas. Camino a la Fuente del Milano
el sol va ganando terreno y el reflejo otoñal en la alberca de la Fuente es de
cuento.
Seguimos hasta el final del carril transitable por vehículos
y llegamos a la Nava del Milano, un conjunto de viviendas y una extensa nava
donde el carril se convierte en una senda que desciende hasta las casas o
cortijos de las Cebadillas, el alto y el bajo.
En este punto giramos a la izquierda, dirección norte, para
ir tomando altura por la cresta rocosa. Pronto llegamos a los primeros cortados
sobre un cinto con bancales muy visibles y la Casa de la Cebadilla Alta a nuestros
pies, punto por donde regresaremos.
Ahora solo hay que seguir las trochas de los animales o
saltar de risca en risca por donde la intuición te marca. Los miradores
improvisados son espectaculares, las buitreras despiertan y los animales
esperan ser calentados por el sol o que el viento les permita el despegue.
El ascenso no nos parece complejo, eso o que ya andamos
curtidos en estas lides, y pronto vamos llegando a los distintos objetivos o
salientes en la cresta que marcan la parada obligada para deleitarnos con el
paisaje y las fotos de rigor.
Llegamos al punto más alto de la cresta del Bigarral y la
panorámica es sencillamente maravillosa. En este punto se abarca una inmensa
extensión de sierra, olivares y pueblos en la Loma.
Los cintos, las ruinas del Cortijo del Bigarral, el mar de
olivos hasta donde alcanza la vista, los buitres levantando vuelo, los cortados
que llevan hasta el collado que da acceso a los cintos, el Tranco de bajada o
la caseta, impresionan y hacen que seguir caminando cueste trabajo… nos quedaríamos
mas rato pero las nubes anuncian lluvia y conviene progresar por si hay que
precipitar el regreso.
Llegamos a un collado que a modo de cruce de caminos nos
pone en el dilema de por donde seguir.
Nos acercamos al monolito pétreo, a saber quien izó en su día, y las
vistas a la cresta que hemos traído y el cinto que bajo ella se encuentra, nos
hace dudar si regresar por este o continuar dando la vuelta al macizo de
Navazalto. Una, dos, tres, … decenas de fotos y a caminar sin rumbo definido ni
decidido…
Al llegar al portillo que invita al descenso,
observamos un recalzo de piedra de un viejo camino que nos llama poderosamente
la atención. Bajamos para verlo mejor y
cuando lo pisamos no dudamos ni un segundo que este será el camino de regreso.
Nos gusta andar por la sierra, nos gusta disfrutar de los
paisajes, nos gusta respirar aire puro, pero si algo nos gusta por encima de lo
demás es andar caminos viejos, con poso, con historia, caminos que garantizaban
la supervivencia, las relaciones, el intercambio y porque no el progreso.
El Tranco de Navazalto lo disfrutamos a tope, pero vemos que
el deterioro y el uso inadecuado por parte de motos de campo termirán por
dejarlo como un veredón sin interés.
En el Collado de las Albarizas y pese a encontrar hitos de
piedra, la senda se difumina y a veces se hace complejo seguirla, el GPS nos
marca la traza y una vez pasada la zona más enmatojada se vuelve abrir y se
hace más visible.
Llegamos a las ruinas del Cortijo del Bigarral, enclavado en
un entorno que se nos antoja complejo y poco accesible, pero bonito y
exclusivo. Desde la cresta y picos que se asoman a esta zona parecía inaccesible
y en menos de media hora de camino hemos llegado.
Seguimos la senda hasta un olivar abandonado que remontamos
y girando dirección oeste pasamos rodeando el puntal que encontramos de frente
a nuestra marcha.
Pasamos por unas ruinas de una construcción sin nombre y de
nuevo llegamos a unos cortados que nos llevan a unas buitreras bastante
concurridas. Es la zona de La Cebadilla Baja y el Arroyo de las Cebadillas,
ahora seco.
Pasamos por la puerta de acceso al recinto de la casa,
indicado en un cartel el paso, y seguimos las indicaciones de la amable
moradora que nos dice por donde continuar para llegar a la Cebadilla Alta.
Otro sendero precioso, mejor cuidado y en uso que pronto nos
lleva hasta la Casa de La Cebadilla Alta. Preciosa construcción y enclavada en
uno de los rincones más bonitos de Las Villas. Remontando la casa están los
bancales, ya verdeando, y a modo de escalones te conducen a los cintos que
prometemos visitar en otra ocasión.
Empieza a chispear y apretamos el paso para comer en la Nava
del Milano. Con el último bocado arrecia el agua y apresuramos el regreso.
Vuelve a parar y la tregua nos deja llegar a los coches y visitar el Embalse de
Aguascebas o Guarondo. Fotos del estado del mismo y al coche que ahora si
arrecia la lluvia.
Todo el que se aventure
a salir de ruta debe de llevar agua, alimento, ropa y calzado adecuado a la
climatología del día de salida.
_________________________________
Como norma general: Usar el sentido común.
___________________________
Exención de responsabilidad al utilizar cualquier dato contenido en este sitio web. Los track en descarga son un
complemento al trazado de la ruta, pueden contener errores, estar fuera de
camino o trazados a mano sobre plano.
Usar solamente como referencia y siempre bajo vuestra responsabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nos importa tu opinión... deja un comentario.