viernes, 23 de febrero de 2018

Ruta 199. Investigando caminos perdidos desde Coto Moreno.



Torre del Vinagre – Coto Moreno – El Cortijillo – Barranco del Toril – Investigación buscando el viejo camino – Conexión con el Viejo Camino del Barranco del Toril – Viejo Camino de los Hoyos de Muñoz – Cerro de la Lobera – Viejo Camino del Tranquillo – Investigación de jorros por el Barranco Granadino (sin salida) – Viejo Camino ahormado de “El Tranquillo” (Alpina) – Pista del Cortijo de Las Bonas – Investigación de la Senda del Covacho del Majo – Tomas de agua de la cuadra de Coto Moreno – Coto Moreno – Torre del Vinagre.


11 km – 650 m.d.+.a. – 21/02/2018
  

Hoy la ruta estaba destinada a investigar algunos caminos que hemos ido dejando atrás en otras excursiones, la primera investigación partía del Cortijillo, en la pista que va de Coto Moreno a Las Bonas.




En la linde del monte con el pequeño olivar del cortijo, subimos pegados a la valla cinegética hasta el Barranco del Toril, aquí donde comienza el monte emprendemos la misión de buscar el viejo camino que baja desde el camino de los Hoyos de Muñoz por el Cerro de la Lobera. La progresión es penosa, la espesura del monte hace que de difumine cualquier signo de camino y solamente siguiendo los pasos de los animales podemos avanzar. Rodeamos unos farallones de caliza y llegamos al poste del tendido eléctrico. Aquí hay menos vegetación y podemos abrirnos para buscar la traza del viejo camino.




Llegando a un canalón, a la derecha se aprecia el paso, nos acercamos y el camino aparece con mayor nitidez, bien ahormado, sale hasta unirse al viejo camino de los Hoyos de Muñoz a su paso por el Cerro de la Lobera. Decidimos volver atrás para intentar darle continuidad, pero una vez pasado el tranquillo apenas queda una senda de animales, nos acercamos buscando paso pegados a la pared caliza, pero se pierde definitivamente en un barranco tan tupido de vegetación como imposible de andar. Regresamos y nos imaginamos que bajaría buscando el otro paso que hemos salvado por el barranco del Toril, pero eso es solo una conjetura, hemos subido por esa zona y ni rastro sendero ni de piedras colocadas ni signos de camino.
 




De nuevo en el collado que conforma el Viejo Camino de los Hoyos de Muñoz y el cruce con este, seguimos por un bosque de carrascas salpicado de boliches, usados en su día para la extracción de carbón de estos bosques.








 



 




Más adelante, cuando el camino comienza su descenso, hay unos hitos de monte y un poste de luz visible desde la carretera, aquí parte un viejo camino que también investigamos. En su día pensamos que bajaría hasta el Cortijo de las Bonas, pero la realidad es otra. El camino está abandonado a su suerte, pero bien definido y desemboca en un jorro amplio que tiene un trazado longitudinal al monte. 
 

 


Seguimos en descenso y este jorro se divide en dos, uno ascendente que busca el viejo camino de los hoyos de Muñoz y otro descendente que seguimos para averiguar su trazado. Este a su vez, se divide en dos en la confluencia de un barranco, una vertiente termina de improviso en una explanadilla, regresamos y tomamos la otra vertiente y ocurre igual, son jorros de extracción de madera que llegan hasta donde el terreno permite a las máquinas hacer un trazado seguro, más abajo el barranco impide el paso de maquinaria.



Regresamos por el camino andado y llegando al punto donde salimos del viejo camino, continuamos por lo que parecía ser un jorro que pronto se hace camino, ahormado y ancho, por un trazado espectacular.



Salva un paso en la roca de la ladera del Cerro de la Lobera, entre el Barranco Granadino y el Barranco del Toril. Este camino que acometemos como parte de la investigación de la ruta de hoy, si bien es improvisado (si alguno de los jorros anteriores hubiera bajado a Las Bonas no hubiéramos vuelto a este punto), a todos nos sorprende, por su trazado, por su construcción, por su conservación, por su ubicación, y como después os contaré… por como termina ¡  







Pasado el tramo en la roca comienza un zigzagueante descenso, se suceden las tongadas bien ahormadas que salvan sin dificultad el escarpado terraplén de la ladera del monte.





Pero por extraño que parezca en una última curva de una construcción espectacular termina el camino. No es que se lo haya llevado un arroyadero de un barranco, no es que aparezca mas abajo, o que cambie de dirección, o que la erosión y las capas de tierra lo hayan tapado, es que literalmente desaparece. Lo que aún nos extraña más es que sigue una traza de sendero dando continuidad al camino, limpio y desbrozado, que baja hasta las ruinas del viejo Cortijo del Toril. Nos quedó la duda de qué sentido tenía un camino bien trabajado y la cantidad recursos invertidos para que quedara a medias en mitad del monte.

Las fotos dan testimonio de la increíble construcción y para nosotros quedará el recuerdo de haberlo andado, así como la decepción de que no tuviera continuidad hasta otra vía de comunicación.

 parte final del camino a mitad del monte

Una vez en la pista de Las Bonas andamos hasta las ruinas de una tiná para ver si hay algún camino que baje al Guadalquivir o a los cortijos que había en la ribera. Como no se aprecian signos de camino regresamos hasta las ruinas del Cortijo del Toril, ante de llegar encontramos un pozo o Calera (nos inclinamos por esta última), y en las ruinas del cortijo si que se aprecian signos de camino que desciende hacia Coto Moreno. Como el día está dedicado a investigar sendas y caminos, nos decidimos bajar hasta donde nos deje.







 
Es una sendilla que nos acerca a un manantial donde tienen una toma de agua en una arqueta, más abajo hay una alberca de riego abandonada. En un principio seguimos la conducción de agua hasta llegar a unos llanos, allí donde se encuentra otra arqueta, una bomba y unos paneles solares que suministran luz a la instalación.



rascadero de jabaies
 un ejemplo


Un gran roble nos marca la bajada a la pista cercana, estamos en la curva donde se abren los llanos de Coto Moreno, al fondo el cortijo y a nuestra izquierda el albergue a medio construir donde hay una cuadra de caballos para excursiones.




Salimos a la pista asfaltada de la Piscifactoría del Borosa, y pasando el badén sobre el Río Guadalquivir nos acercamos al Área Recreativa de la Torre del Vinagre para echar un trago de agua en la fuente. Los coches se han bajado hasta el aparcamiento de la curva del área recreativa.