sábado, 17 de febrero de 2018

Ruta 198. Las Lagunillas desde el A.R. del Cerezuelo por el viejo camino de la Asperilla y regreso por el Collado del Mojoque.



Área Recreativa del Cerezuelo – Camino del Nacimiento del Cerezuelo – Viejo molino de grava – Fuente del Cerezuelo (Nacimiento) – “Carrascas de la Loma de la Fuente del Trigo” – Umbría de la Lengua de Ciervo – Viejo camino del Morro del Cerezo – Raja de la Cabrilla o Cabrita – Pista de la C.F. de los Casares a Las Lagunillas – El Cubo – Collado de la Semojá – Viejo Camino de la Asperilla – Las Lagunillas – Barranco del Arroyo de las Lagunillas – Viejo Camino de Las Lagunillas al Cerezuelo – Jorro de “Las Horquilla” – Camino de Mojoque – Senda al collado – Collado de Mojoque – Camino junto a la finca de Padilla o Cerezuelo – Carretera A-319 (KM 70.2) - Área Recreativa del Cerezuelo.

 
14/02/2018  -  14 km  -  800 m.d.+.a.
 
Antes de nada, agradecer la ruta y parte de la descripción a Juan José Frías y Pepe Cabrera, nos llevaron a lugares increíble y nos deleitaron con una abrumadora batería de topónimos. 

Comenzamos en el A.R. del Cerezuelo, subiendo por el camino parte a la izquierda otro que se adentra en el bosque,





allí donde termina el camino, se encuentran los restos de un viejo molino de piedra, usado en su día para extraer grava utilizada en la construcción de la actual carretera. Es una construcción robusta que albergaba un motor diésel y un molino, bajo éste, los restos de la pared del muelle de carga.


  
Regresamos al camino que sube paralelo a la linde de olivos de los Cortijos del Cerezuelo, en mapas (IGN y TopoHispania Garmin) los nombra como Cortijos de Padilla, y junto al Arroyo del Cerezuelo (otro lío, en IGN “Arroyo de Padilla”, en TopoHispania Garmin “Arroyo de la Fuente del Trigo” y Alpina ni lo nombra). El camino llega al Nacimiento o Fuente del Cerezuelo.



Visita a la misma y regreso para coger un viejo camino o jorro, que se adentra por un frondoso y húmedo bosque de carrascas, superando un importante desnivel con multitud de bancales y boliches.



Es una loma frente a la Solana del Cubo, donde a lo lejos se dejan ver dos cascadas de escaso caudal.





Continuamos ascendiendo por la Umbría de Lengua de Ciervo, encontramos de nuevo signos de la construcción del viejo camino y un pequeño tranco nos deja en las inmediaciones de la Raja o Falla de la Cabrita o Cabrilla, una gran enorme trinchera con enormes paredes que divide en dos el Morro del Cerezo. El ambiente es muy umbrío con abundante musgo y plantas adaptadas a un elevado grado de humedad. El terreno es muy irregular con grandes bloques de piedra, por lo que caminar por este paraje, hay que hacerlo con sumo cuidado. (Extracto recogido de la descripción de Juan José)












Retomamos nuestra ruta, saliendo a la pista dejando a nuestra izquierda el Collado Serval o Serbal.








Visitamos el Cubo con su profunda sima, exploramos sus alrededores y disfrutamos las espectaculares vistas sobre el pantano.



 Seguimos camino para tomar el camino de la Asperilla, milagrosamente salvado del incendio, aunque muy deteriorado por la erosión y los troncos caídos.


Desde el Collado de la Semojá parte el viejo camino que nos lleva a Las Lagunillas.
Juan José y Pepe nos deleitan con un sinfín de topónimos de la cortijada y alrededores. 




Vistas espectaculares y descripciones singulares hacen de esta ruta, nada sencilla, un deleite para los asistentes.







El trazado por la ladera es en ocasiones estrecho, con pasos algo expuesto pero de una belleza singular. Un paso estrecho o "asperilla" como llaman los serranos a estos trancos o garitas.




A pesar de todo compensa y para llegar a Las Lagunillas esta alternativa es rápida y menos monotona que la pista.

Las Lagunillas, esa aldea o cortijada enclavada en un lugar mágico, con vistas infinitas y que los pobladores ganaron desecando la vieja laguna para usar las tierras para el cultivo (extracto del blog de "El coche de San Fernando" )








Aquí dedicamos un rato a situar topónimos y a enriquecernos con la amena charla de quien bien conoce su historia. (Así lo cuenta Juan José en su entrada de facebook)






"Desde aquí parte un antiguo camino que asciende a las Lagunillas, el camino de la Asperilla (una asperilla es un topónimo habitual en el lenguaje serrano, usado para identificar un paso estrecho sobre roca, sobre una elevación, un voladizo de mayor o menor altura). El arranque se aprecia con facilidad, aunque se encuentra muy desfigurado por acción del incendio de 2005. Aunque es muy fácil despistarse pues describe un recorrido que zigzaguea por el paraje del Arca, La Hoya de los Conejos y varios barrancos menores, para llegar a la cortijada de las Lagunillas.
En las zonas de cultivo encontramos la Hoya del Tío Ambrosio y por encima de ella, el Peazo del Tío Vicente. A la derecha de estos antiguos cultivos, existe un pequeño y oculto recinto delimitado por una gargantilla, denominado la Cubilla. Era usado para ocultar parte del ganado doméstico, sobre todo cerdos, pues se pagaba una tasa al ayuntamiento de Pontones, en función del número y edad de los animales. Cuando el tasador visitaba los cortijos, parte de los animales eran escondidos en éste y otros lugares, evitando parte del pago.
La llegada a las eras, que son dos, es un regalo para la vista. Unas sólidas construcciones en piedra, en medio de zonas de cultivo, regadas por un generoso manantial y de fondo, al sureste, la sierra de Segura con Hornos y Segura de la Sierra como máximos exponentes de esta hermosa vista.
En la zona de huertas, junto a los cortijos varios “peazos”. En la mitad unos peñones blancos, las Piedras del Noguero. Aquí había un noguero, de nueces más gordas y una noguera, con frutos de menor tamaño. Junto a éstos, el peazo de las crillas tempranas (denominación serrana de las patatas) y los poyatos de arriba y de abajo, junto al peazo del Tornajo. Junto a las casas existe un antiguo tornajo de madera, donde se conducía el agua desde el manantial principal, por medio de una acequia cubierta de tejas, para evitar que los animales ensuciaran el agua. Aquí y bajo una “cornita” (cornicabra) se recogía el agua para beber y lavar los utensilios de comer.
Más al noroeste, otro pedazo de tierra era la Manguilla, que se regaba con otro pequeño manantial; la fuente del Chorrillo.
Tras disfrutar de estos paisajes, nos dirigimos al norte, sobre pasando el manantial de las Lagunillas para salir por el Torcal, que encuentra bajo el Morro de la Covacha, al que le sigue el Boquete de Enmedio, el Morro del Agreal, el boquete homónimo, el collao de los Aires y el Morro del Aire.
Descendemos ahora rápidamente por la pista que arrancó desde los Casares, saliendo de este idílico lugar por la Era Alta y la Covachilla, bajo las Hoyicas, unas zonas también cultivadas antaño, despidiéndonos por las Hoya de las Carrascas, que vuelve a mirar al este; a la Sierra de Segura.
El carril se vuelve muy pendiente en el paraje del Canalón, cuya izquierda existen varios abrigos o covachas donde habitaron familias de gitanos. A la derecha el Chorreón, una gran cascada abierta en la mitad de una enorme pared de roca; Los Losares del Canalón y del Collao del Hornico. Volvemos por la Cerrá al paraje del Robledo, tras pasar las Talas y por El Cubo al collao Serval, descendiendo rápidamente a los Casares."







Emprendemos la marcha en dirección al Collado de Robles para bajar por el Camino de Mojoque, pero en la ladera de La Lanchilla decidimos bajar al cauce del Arroyo de las Lagunillas para buscar el viejo camino que unía Las Lagunillas con el Cerezuelo, los guías de la ruta conocían su existencia, pero no su ubicación, así que decididos a buscarlo nos adentramos por la pared caliza de Cerro Mojoque.

Nada más comenzar vemos los refuerzos del camino que nos conducen a un tranco, paso o garita (como dicen en Las Villas), un camino bien ahormado con anclajes de hierro para hacerlo más ancho y seguro, un camino que en su día sería importante por las dimensiones y el esfuerzo empleado en la construcción.












El caso es que llegando a una zona donde el incendio dejó despoblada, ahora la cubren los romeros a la altura de la cintura, imposible seguir la traza, los jorros de acondicionamiento del monte tras el fuego difuminan o tapan los caminos viejos, los detritus de la construcción de jorros con maquinaría y el nulo respeto a estos caminos hacen imposible seguirlo. Juan José se decide a seguir el cauce del arroyo hasta el Collado de Mojoque, nosotros intentamos averiguar si el jorro lo hicieron sobre el viejo camino y por lo tanto nos dejaría en el mismo lugar que Juan José, pero no es así, el jorro se comunica con el Camino de Mojoque y por tanto no queda otra opción que bajar por este.   





En una curva cercana al Collado de Mojoque vemos una senda que nos lleva al Collado de Mojoque y de este baja un camino junto a la valla que rodea el olivar de los cortijos. Seguimos la valla por fuera y cuando gira a la derecha, nosotros seguimos por el pinar hasta salir a la carretera, solamente nos queda andar el tramo de carretera hasta el Área Recreativa del Cerezuelo.





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