martes, 29 de marzo de 2016

Ruta 143. Circular a El Calarejo desde el Centro de Interpretación del Borosa

Centro de interpretación del Borosa - Pista del Borosa - Puente de los Caracolillos - Vado de los Rosales - viejo camino a Los Villares - PR-A 192 - cruce de la C.F. de los Villares, Tiná de los Villares o Cortijo de Laza - viejo camino de Los Villares al Cortijo de la Campana - El  Calarejo - Fuente del Lobo - Ruinas de los cortijos del Morro de los Tornajos - Collado de la Alberca - Morro de Arriba - Collado de la Bandera - Ruinas del Aguarrocín - Coto Ríos - GR-7 - Loma de  Mariangela o María Ángela - Centro de interpretación del Borosa.



21 km - 1000 m.d.+.a.  - 26/03/2016


En principio estaba programada una ruta por  Jabalcón, pero a última hora hubo cambio de planes y surgió casi de improviso la subida a El Calarejo. Agradecer a Pepe la generosa propuesta y la improvisada resolución de la vuelta que resultó un acierto mayúsculo por desconocer (en mi caso digo) la mayor parte de caminos que usamos para el regreso de esta extraordinaria circular.

Un sábado, festivo de Semana Santa, El Borosa... imposible aparcar en la explanada, nos volvemos y aparcamos en la zona habilitada del Centro de Interpretación del Borosa. Comenzamos temprano y ya hay gente andando por la pista del Borosa, apretamos el paso y en algo más de media hora estamos en el Vado de los Rosales, seguimos por la pista en subida hasta donde comienza a descender antes de cruzar el Arroyo de los Villares.



Una vieja senda, muy perdida y menos conocida, nos sube hasta cruzarnos con un jorro de saca de pinos que nos lleva a los primeros bancales de la zona de los cortijos de Los Villares. Este lugar es de ensueño, las vistas fabulosas, los colores, la luz, la ausencia de ruido, el viento... en su día un vergel y bullicioso lugar,  ahora un remanso de tranquilidad y paz.










 


Seguimos camino por el PR-A 192 a Las Banderillas, pasamos los bonales cada vez más intransitables por los juncos, llegamos al cruce del sendero oficial que pasa por la C.F. de los Villares, Tiná de los Villares o Cortijo de Laza, y en la "Y" tomamos a la izquierda el camino que nos lleva a un rellano donde comienza a bajar, de ahí por el viejo sendero apenas visible, en zig zag hasta ganar altura y llegar al descansillo que ofrecen los bancales altos antes de acometer la subida final a El Calarejo.












Precioso sendero que te va subiendo al farallón donde se ubica la caseta con formidables vistas a medida que asciendes, pero con pasos muy deteriorados por la erosión y arrastres de tierras, piedras y ramas. La llega es pletórica, la explana donde se aloja la vieja y derruida caseta muestra sus mejores vistas, impresionante paisaje alrededor, los 360º son de fabulosos paisajes que hacen olvidar la dura ascensión y te gratifican con creces el esfuerzo que has ofrecido en el empeño de llegar hasta la cumbre.










Recreo de los sentidos, bálsamo para el caminante que llega aturdido por el cansado ascenso, deleite del alma y fotos, muchas fotos. Después de asimilar la grandeza que abarcas desde esta privilegiada atalaya y después de recobrar el resuello, de nuevo al sendero que baja hasta la explanadilla que marca el camino de bajada, hay que vigilar los pasos y extremar el cuidado por lo delicado que está el terreno en puntos concretos, pero despacito no hay problema.












El sendero baja dirección noroeste hasta las ruinas de los cortijos del Morro de los Tornajos y pasa por la Fuente del Lobo. Que decir de la Fuente del Lobo ¡¡ un oasis en medio de la falda de El Calarejo, escondida en un rincón precioso que no sé de qué manera Pepe es capaz de dar con ella.






La explanada de las ruinas de los cortijos nos conduce por el sitio natural de paso hasta otra explanada donde se ubica una vieja alberca de riego de estos bancales, pegados a una lastrilla llegamos a la altura del Cortijo de La Campana, la vista cenital de sus ruinas nos dan idea del grandioso lugar que abarca pese a la masa forestal que invade los terrenos, en otros tiempos, de cultivo.

Hay que ser conocedor del terreno para no perder el camino y no desviarte por las trochas de animales que se asemejan al camino que llevamos, pasamos por la era del Morro de Arriba de donde llegas por el camino que sube de La Campana y que enlaza, un poco más abajo, con el que traemos del Morro de los Tornajos.





Menudos caminos hemos andado y aún nos queda disfrutar del que nos lleva hasta el Collado de la Bandera, a los pies des Cerro homónimo, y que en vertiginosa bajada nos lleva hasta las Ruinas del Aguarrocín. Sigue el camino hasta vadear el Arroyo de Aguarrocín, sendero de la represa y por la pista hasta el pequeño embalse que abastece de agua a Coto Ríos.













En Coto Ríos cogemos el GR-7 para subir, y digo subir porque aunque casi todo el trayecto es llaneando al final se sube una buena cuesta, a la Loma de María Ángela y de aquí al Centro de Interpretación del Borosa donde tenemos aparcado el coche.