domingo, 29 de octubre de 2017

Ruta 188. Circular desde Los Collados por los viejos caminos de la Sierra.



Los Collados – Viejo Camino de la C. F. de Los Collados a la C.F. de la Cañada de Enmedio – Fuente del Arroyo de Collado Verde – Viejo Camino a “Cañaenmedio” – C.F. de Cañada de Enmedio, fuente y albercas – Cortijos de “Cañaenmedio” – Viejo Camino a la C.F. de Roblehondo – Viejo Camino del Calar de la Majada de la Señora – Viejo Camino al Puente de Guadahornillos y la C.F. de Roblehondo – Pista de Roblehondo – Camino al Cerrillo del Piornal – Viejo Camino del Cerrillo del Piornal a la Nava del Espino – Cañada del Espino – Pista de la Nava del Espino – Viejo Camino de la Nava del Espino a la C.F. de Los Collados.

25/10/2017  -  650 m.d.+.a.  -  19 km



En la explanada donde parte Viejo Camino de la C. F. de Los Collados a la C.F. de la Cañada de Enmedio dejamos los coches. De aquí sale un viejo camino que se adentra por un bosque de esbeltos pinos y de altura significativa.




Pronto llegamos al cauce del Arroyo de Collado Verde, ahora seco por la escasez de precipitaciones, y en su margen derecho encontramos la fuente. Una arqueta de obra con salida de un tubo de plástico que apenas sale un hilillo de agua.


Un poco más adelante parte el Viejo Camino a “Cañaenmedio”, un bonito camino, perdido como tantos otros, que de manera cómoda asciende la ladera del monte cercano a Peña Gallinera, llegamos a un descansillo marcado como Collado Gallinera donde comienza a descender hasta las ruinas de la C.F. de Cañada de Enmedio, fuente y albercas también secas.




Estos viejos caminos son confusos, a veces los ajorran y otras veces encuentras distintos jorros de saca de pinos que despistan y es fácil tomar el equivocado, en nuestro caso tomamos uno en descenso que pronto corregimos y volvimos sobre este a marcar con un hito el cruce dudoso.

 





Siguiendo el Camino de Cañada de Enmedio pasamos junto las ruinas de los cortijos homónimos y en fuerte bajada hasta el cauce del Arroyo de Roblehondo ya pocos metros salimos a la pista de Roblehondo.

 



La seguimos un centenar de metros, unos por arriba y otros por el cauce, hasta dar con el cruce de viejos caminos que comunicaban Linarejos, Cañaenmedio, Puente de Guadahornillos y Roblehondo. Las piedras colocadas de los cimientos de un viejo puente, el  camino prácticamente tapado por los detritus de la construcción de la pista y la traza visible que se adentra en el bosque del camino que sigue hacía Roblehondo, nos dan una idea de lo viejos que son estos caminos.




Ahora que conocemos el entronque de caminos, cogemos el  Viejo Camino a la C.F. de Roblehondo, asciende cómodamente paralelo al Arroyo de los Ubios hasta la curva cerrada que lo cruza, andando por un magnifico camino y un maravilloso bosque, pese a la ausencia de agua.




 
Se cruza la pista en distintas ocasiones para seguir el viejo camino hasta llegar al Calar de la Majada de la Señora y algo más adelante parte otro viejo camino de especial belleza, conociendo el punto exacto donde parte, y solo de esta forma, remontamos la parte más alejada del Calar la Majada de la Señora y lo descendemos por la otra vertiente, la ladera del Barranco del Arroyo de Guadahornillos, hasta meterse en un laberinto de pinos jóvenes donde se encuentra otro cruce, este aún más perdido y difícil de localizar.








Este cruce divide el camino en dos alternativas, hacia abajo busca la C.F. de Roblehondo y a la derecha, prácticamente llano, nos devuelve a la pista muy cerca del Puente de Guadahornillos. Las vistas a los Poyos de Guadahornillos, pese a ser conocidas, son estremecedoras.






Por la pista hay que seguir hasta coger el Camino al Cerrillo del Piornal, una vez en el cruce donde parte la senda hasta la caseta buscamos la traza de un viejo camino que tendría que existir y que en la parte baja del Cañá del Espino se había descubierto con anterioridad.



De manera intuitiva seguimos la traza, siempre definida y sin pérdida, que pasa muy cerca de la caseta del cerrillo y que nos baja por la Cañada del Espino, metidos en los Montes de Navahondona, hasta llegar a un jorro o camino que nos saca directamente a la Pista de la Nava del Espino. Este camino, distinto al citado antes, los disfrutamos por doble motivo, el primero es el gozo de andar estas sendas tan viejas y usadas por lugareños, perdidas en el olvido de los únicos que las conocieron y que ya apenas quedan. El segundo motivo es puramente logístico, ya que una vez conocido su trazado las rutas por aquí evitaría la tediosa pista que tanto no aburre.





Recorremos la pista y pronto sale el viejo camino, que desde la C.F. de la Nava del Espino llega hasta la C.F. de Los Collados. Comentamos lo bien que se conserva este camino y como han sido capaces de meter el GR – 247 por la pista, con el tráfico y polvareda que tiene, existiendo este camino más cómodo, corto y sin necesidad de arreglo.






Salimos a la pista asfaltada a la altura de la puerta de acceso a Los Collados, un poco más abajo se encuentran los coches.



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