jueves, 1 de junio de 2017

Ruta 183. Circular desde El Cantalar, pasando por los Trancos de la Carrasca y Hoyos de Muñoz



Aula de la Naturaleza El Cantalar – Pista a Linarejos / Roblehondo –  Collado de Cabeza Rubia - Viejo Camino a los Hoyos de Muñoz – Tranco de la Carrasca – Pista de Linarejos / Roblehondo – Fuente de Aguas Blanquillas – Camino de la C.F. de los Hoyos de Muñoz – Fuente de la casa forestal – Viejo Camino de la C.F. de los Hoyos de Muñoz a Las Bonas – Tranco de los Hoyos de Muñoz – Camino de Las Bonas – Fuente de Las Bonas – Cortijo de las Bonas – Enlace con el viejo camino – Cruce Las Bonas con el camino del Cortijo del Calerón – Cortijo del Calerón – Collado de Cabeza Rubia – El Cantalar.

12 km | 500 m.d.+.a. | 31/05/2017


Salimos del Cantalar y por la pista que va a Linarejos / Roblehondo seguimos hasta una curva pronunciada donde parte el camino hasta el Collado de Cabeza Rubia. Aquí hay un cruce de caminos, a la izquierda baja a Las Bonas pasando por el Ctj. del Calerón y a la derecha comienza el viejo camino a los Hoyos de Muñoz, al principio bien definido y pronto se pierde cubierto de maleza. Como la intención es andarlo seguimos la traza aun a riesgo de tener que volvernos, pero para sorpresa nuestra y después de sortear zarzas y pinos caídos, nos adentra por la ladera del monte entre Cabeza Rubia y el Peñón de Muñoz, a tramos enmatojado y en otros más despejado, hasta llegar al Tranco de la Carrasca que nos devuelve a la Pista.








Seguimos la pista, donde vemos trazas del viejo camino paralelo a la pista y cubierto de detritus en la construcción de esta, hasta la Fuente de Aguas Blanquillas que está completamente seca. Detrás de la fuente sale un jorro o camino que remonta el barranco para subir hasta Peñón Quemado. Un poco más adelante sale a la izquierda de la pista un camino bien definido que sigue dirección al Ctj. del Calerón, por el margen derecho del arroyo.





En la pista, un poco antes de llegar a la curva cerrada parten dos caminos, uno a la izquierda y descendente a la C.F. de los Hoyos de Muñoz y otro a la derecha y ascendente que sube a modo de atajo para acortar la curva pronunciada de la pista.


El piñero, el horno y la C.F de los Hoyos de Muñoz conforman un conjunto, un poco más abajo la explanada de las tierras de cultivo y las ruinas de otra casa de aperos y donde guardaban los animales, siguiendo el viejo camino pasamos junto a una pequeña alberca circular y la fuente, también seca, de la casa forestal.








El camino se distingue bien hasta llegar al cauce del Arroyo del Calerón en su parte alta y que se encuentra seco en esta época, aquí se pierde y las trazas de animales nos confunden, bajamos arroyo abajo hasta donde encontramos las paredes verticales y que hacen imposible bajar por lo que intuimos no debería estar el camino en esta zona. Remontamos el arroyo y de nuevo reencontramos la traza que esta vez resulta buena, sube en cómodo ascenso la cuerda del monte conformado por el raso del Tejar, Hoyos de Muñoz, Cerro de la Lobera, Cerro del Enjambre y Peñón de Muñoz, que alegría da encontrar el camino ahormado antes de sortear el tranco o paso de los Hoyos de Muñoz. El camino continua hasta un bosque de chaparros jóvenes que se cierran en un llano, aquí volvemos a perderlo y seguimos el descenso para intentar dar de nuevo con la traza pero resulta infructuoso. Más abajo encontramos el Camino de las Bonas paralelo a la pista forestal.








Lo seguimos hasta el Cortijo de las Bonas y en este buscamos el enlace con el viejo camino de los Hoyos de Muñoz, lo encontramos y nos damos cuenta lo cerca del cortijo que estuvimos donde lo perdimos. Ya lo hemos enlazado, media vuelta y a la Fuente o Manantial de Las Bonas, nos refrescamos y siguiendo la pista forestal hasta el cruce con el Camino del Cortijo del Calerón.





Solo queda remontar el desnivel que nos devuelve al Collado de Cabeza Rubia, pasando por el Cortijo del Calerón. Empieza a tronar y llueve con intensidad al llegar al cortijo, este camino está muy trillado por los caballos y excursionistas por lo que el barro de la tormenta se hace visible a medida que avanzamos y nos acercamos al Cantalar donde termina está corta, pero interesante, inédita y maravillosa ruta.





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