miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ruta 93. Circular desde el Puente de las Herrerías pasando por Collado Halcón, C.F. de los Ranchales y Arroyo Amarillo.



Esta ruta forma parte de lo que he venido a llamar “la trilogía de la cuenca alta de Guadalquivir”. Tres rutas, de no demasiados km que juntas hacen un ensamblaje perfecto del puzle de caminos y senderos de la zona. Evidentemente los más significativos, amén de otros de gran entidad que iremos “pisando” poco a poco una vez conocida la forma de cerrar círculos  para rutas futuras.



09/12/2014  -  15,5 km  -  930 m. desnivel acumulado.

 

Puente de las Herrerías - camino de los Habares - viejo camino del Picón de los Halcones - Collado Halcón - viejo camino casa forestal de los Ranchales - viejo camino de Arroyo Amarillo - La Espinarea - viejo camino del Castellón de los Cierzos - viejo camino del Puente de las Herrerías – Puente de las Herrerías.

Salimos del Puente de las Herrerías y cogemos el sendero señalizado al Pino de las Tres Cruces, primero paralelos al Guadalquivir y más tarde remontando el Arroyo de los Habares. En el cruce donde hay carteles señalizando los Poyos de la Mesa y el Pino de las Tres Cruces cogemos a la derecha dirección a este último.




 
Seguimos la pista y en otro cruce sale un jorro a la izquierda marcado con una baliza de PR de no pasar. Este camino poco transitado y sin señalizar une El Puente de las Herrerías con la C.F. de Gualay. Sin pérdida y en subida te lleva al Collado Halcón sin demasiado esfuerzo, cada vez más pegado a las paredes del Picón de los Halcones por lugares muy singulares.




 
Arriba el gélido viento se ha llevado la niebla anclada a estos picos durante todo el ascenso y las vistas se aclaran dejando un regalo a nuestra vista, inmenso Valle el que labra el Guadalquivir y que nos deja observar en su grandeza. Las Villas al fondo iluminadas por la luz de un sol que apenas calienta. El blanco inmaculado de Peña Gallinera, los cortados del Peñón de Juan Díaz, el “espolón” del Calarejo de los Villares, Las Banderillas decoradas de blanco invernal, los Poyos de la Mesa a la altura de nuestra vista, la mole abrupta del Picón de los Halcones, la Lancha del Sabinar, el Cerro del Toril y el Barranco del Arroyo de los Tornillos de Gualay, Navahondona o “Navandona”… vamos a seguir que hace un frío que pela.










Remontamos por una trocha muy marcada el cerro de la derecha de nuestro ascenso, sin nombre conocido, y llegamos a otro mirador que domina el Collado Halcón y que ofrece vistas del Calar de Juana hasta Puerto Pinillo, Las Tabletas, Buitre y Cabañas de un blanco helador.






Bajada pronunciada y paso por un portillo en la “raspa” de este “poyato” sin nombre hasta encontrar el Camino Viejo que viene de la C.F. de los Ranchales (en Alpina Casa de los Ranchales) y que te lleva de nuevo a los Habares.






 
Seguimos hasta la C.F. de los Ranchales, visitamos su viejo pozo y de nuevo por el camino hasta el cruce que divide la senda en dos. De frente a los Habares y a la izquierda buscando Arroyo Amarillo. Cruzamos la Pista del Pino de las Tres Cruces y por el Viejo Camino de Arroyo Amarillo hasta la Espinarea.








Precioso camino, abandonado a su suerte como la inmensa mayoría de estos, obra de ingeniería serrana  por su traza como por su construcción. Ajustándose al terreno y con la inclinación exacta para que no fuera penoso de andar por animales de carga ni sus dueños. Lástima que las autoridades, responsables del parque, ayuntamientos o quién le corresponda (aquí entran ecologistas, movimiento ciudadanos, historiadores… todo quién defienda este valioso patrimonio etnográfico) no hagan o hagamos nada por recuperarlos para nuestro disfrute y de generaciones venideras. (Vaya alegato me ha salido)







 
Por la zona de La Espinarea vadeamos el Guadalquivir en este bucólico rincón a un paso de la pista del Nacimiento y que habiendo pasado decenas de veces nunca había reparado en él.




 
Ahora cruzamos la pista y enlazamos con el Viejo Camino que desde Los Rasos te lleva al Puente de las Herrerías. Este camino está muy deteriorado y casi perdido, al poco de cogerlo te saca  a la pista y después de un tramo te vuelve a meter en monte, al principio cerca de la pista y progresivamente ganado altura y buscando el collado que hay detrás del Castellón de los Cierzos.










Llegamos a un cruce de pistas de tierra. La que viene desde la pista del nacimiento del Guadalquivir a la altura de la Cerrada de los Cierzos y que remonta el Arroyo de los Cierzos, se divide en dos. Recto sigue hasta El Parador y C.F. y refugio del Sacejo y a la izquierda, la que sube por el Picón del Rey y La Lagunilla al Puerto del Tejo. Nosotros seguimos la del Parador, paralelos al Arroyo de los Cierzos y pronto giramos a la derecha, del sentido de nuestra marcha, por un jorro que rodea el Castellón de los Cierzos y que después de una fuerte subida, de repente se convierte en un camino de herradura de los que nos gusta andar.



 
  
Vaya camino bonito, reforzado y aguantando los envites de la naturaleza, erosionado por el paso de los años pero hecho a conciencia para que durara siglos, esencia pura y que disfrutamos en cada curva admirando lo sencillo del trazado (prácticamente llano y en la misma curva de nivel) pero a su vez lo complejo en su ejecución para salvar la confluencia de arroyos pluviales que por el pasan buscando el “río grande”.


A la altura del Calerón aparece una pista, camino o que se yo el sentido de esta, que corta el viejo sendero y que en una explana a modo de cantera de grava aparece de nuevo y que te baja hasta los aparcamientos del Puente de las Herrerías.