lunes, 22 de septiembre de 2014

Ruta 82. Circular desde el Collado del Ojuelo. Las Villas.




Collado del Ojuelo - Paso del Cuco - Arroyo del Chillar - Collado del Chindo - Correderas - Piedra Cubilla - Cuesta de los Arrieros - Fuente del Bigarral - Collado de la Tlablilla - Caseta del Cerro de Santa María - Collado del Ojuelo.
 
20/09/2014




Salimos del Collado del Ojuelo y nos dirigimos al viejo cortijo del Ojuelo, des este llegamos a otras ruinas (un conjunto de tres viviendas) con una más destacada y en un lugar mas privilegiado, la Choza de Sopalmo Bajo o Ctj. Casporro. 






Aquí se reconoce un sendero delimitado con piedras a ambos lados a modo de calzada. Lo seguimos y vamos encontrando piedras pintadas con una señal blanca que nos orientan en la dirección correcta hasta llegar a la cerrada del Arroyo del Chillar. Esto se conoce como el Paso del Cuco. Es llamativo el caudal que baja siendo finales de verano y no habiendo llovido, salvo una tormentilla el día de antes, en este seco verano.





Por un tranco, un poco confuso al principio, y más definido una vez vadeas el arroyo que tributa al Chillar, seguimos la senda marcada hasta el punto donde comienza el ascenso más acusado y que se desvía del curso del Arroyo del Chillar. 






La subida se va empinando cada vez más hasta llegar al Collado del Chindo y de aquí a la Fuente del Chindo. En este rincón hay un tornajo, su fuente y una alberca circular abandonada. Desistimos de bajar hasta la casa que se encuentra un poco más abajo y seguimos por el camino hasta llegar a los cortados de la cresta donde se encuentra el vértice geodésico de Correderas.





Las vistas a La Loma son fabulosas y a nuestra izquierda asoma el promontorio rocoso que alberga el monolito de hormigón.



Seguimos la cresta y como es muy penoso andar por ella, bajamos un poco en la ladera para llegar de forma más cómoda y rápida al Correderas.



No es un pico muy alto, 1395 m, pero la subida es de aúpa… ahora la recompensa bien vale el esfuerzo. Vistas generosas de La Loma, manto de olivos, cortados de vértigo y una ventana única a Las Villas. Que Sierra (con mayúsculas), que verdor de monte sano, que barrancos tupidos de pinos, que silueta abrupta y en apariencia inaccesible. 







Disfrutamos un buen rato de este regalo y desde el monolito vislumbramos el camino que nos llevará a nuestro siguiente objetivo. Una mirada más a la zona de Roblehermoso y La Muela con la idea fija de andarla en breve.


Regresamos sobre nuestros pasos hasta un portillo o tranco para bajar al collado junto a la Piedra Cubilla. La bajada no es muy complicada, pero tampoco un camino fácil y definido. Bajamos sin demasiados problemas por donde la intuición y la experiencia nos dicta.


Lo que desde arriba parece un collado o una nava, una vez lo pisas descubres que son bancales o terrazas que antaño sirvieron de zonas de cultivo que serían explotadas por cortijos cercanos.


Aquí encontramos pronto un sendero que nos baja de forma cómoda hasta la pista. Pasamos por una calera cercana al camino y a patear pista hasta el entronque con la subida a la caseta Cerro de Santa María.

 
En una curva nos encontramos con una fuente. La Fuente El Bigarral, a los pies de la curiosa formación rocosa en forma de “U” conocida como El Cagadero de Don Vicente o El Cagadero.








El camino delimita el monte con el olivar y nos lleva en ascenso hasta el cruce de subida a la caseta del Cerro de Santa María.




Fuerte subida el camino o pista para los 4x4 de los guardas y vigilantes contra incendios y un último repecho a la risca que en ella se encuentra la caseta.




Igual que dije en Correderas lo suscribo aquí… vistas impresionantes y fabulosas en los 360º a nuestro alrededor.


Correderas, Loma de Be, Ojo de Carrales, Caballo de la Albarda y Caballo de Torraso.


Caballo de Torraso, Almagreros, El Cubo, Piedras Morenas, Hermanillos y Blanquillo

Loma de Be, Ojo de Carrales, Caballo de la Albarda (zona quemada), Caballo de Torraso y Almagreros


Barranco de la Cueva del Peinero, Raso de la Honguera y Collado del Pocico

 
Bajamos después de una amigable conversación con el guarda y en una curva en la que se ven los tornajos de la Fuente y tornajos del Tranquillo del Pelegrín donde nos paramos a comer… José Andrés se encuentra con una “bicha” fea de grande y verde como las obas… 



Regresamos con amigable charla por el camino mucho más cómodo y a tramos en bajada, hasta encontrarnos con la carretera transversal de Las Villas y que en unos metros más adelante hemos dejado el coche.



 Estado del Embalse de Aguascebas el 20/09/2014



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sábado, 13 de septiembre de 2014

Ruta 81. Circular por el Aguamula.




C.F. Los Bonales - Casa de las Tablas - Arroyo de la Campana - Majal del Pino - Camino del Cortijo de la Campana - Cortijo de la Campana - Morro de los Tornajos - Collado de la Cierva - Collado de Roblehondo - Camino de la C.F. de los Pardales - C.F. de los Pardales - Camino del Cortijo del Mulón - Cortijo del Mulón - Vadeo del Aguamula - Pista de la Fresnedilla - C.F. Los Bonales.




10/09/2014






Ruta exigente por la distancia, el desnivel acumulado, los pasos expuestos y peligrosos de la zona entre la base del Morro de los Tornajos y el Collado de la Cierva.



Dejamos los coches en la Casa Forestal de los Bonales y comenzamos a caminar por la pista de la Fresnedilla. 



Pronto encontramos el desvío a la derecha a la altura de la Casa de las Tablas. Vadeamos el río Aguamula por un inestable puentecillo hecho con troncos.





Cogemos un sendero dirección sur que nos lleva a las ruinas de una construcción junto al Arroyo de la Campana. 




Remontamos el Arroyo de la Campana por un camino, en tramos muy definido y en otros bastante perdido, que cruza en diferentes puntos el arroyo.


La subida se va empinando a medida que nos acercamos al Cortijo del Majal del Pino.



Un camino precioso, entre bosques frondosos y vistas grandiosas a medida que vamos ascendiendo. Giramos levemente a nuestra derecha, por donde el camino marca la subida y encontramos las ruinas del Cortijo del Majal del Pino.





Solo existen las ruinas de lo que fue una única construcción, anclada en un lugar privilegiado y con vistas fabulosas al macizo de Las Banderillas.


Volvemos a coger dirección sur, remontando los bancales del cortijo y alejándonos levemente del arroyo de la Campana. El camino entre el Cortijo del Majal del Pino y el Cortijo de la Campana es realmente bonito. Se disfruta tanto del enclave como de la fatigosa subida, que en las paradas para recobrar el aliento nos regala paisajes de singular belleza.





Al llegar a las ruinas del Cortijo de la Campana vemos que en este lugar hubo más de una construcción y por lo tanto la vida en este sitio debió ser más entretenida por la existencia de varias familias, vecinos o parientes que compartían trabajo y vivencias.




Más abajo existía otro cortijo llamado el de la Campana de Abajo. Por esta zona se encuentran las fuentes de las que se nutre el Arroyo de la Campana. Nosotros pasamos junto a una de ellas y entre César y Juan José hicieron un remiendo con una teja del cortijo que nos sirvió para recargar agua de este fresco manantial que decidieron llamar La Fuente de la Campana.





Seguimos dirección sur por un camino menos definido y que va perdiéndose por la vegetación que lo cubre. Pasamos por la base del Morro de los Tornajos y el camino se pega a la roca caliza en una curiosa cavidad cóncava que facilita el paso.




Una cascada casi seca nos sirve para refrescarnos, que empieza a apretar el calor, y seguir camino. 





OJO ¡¡¡ … una vez pasada la cascada el camino parece que sigue por una empinada pedrera y junto a la roca, algunos lo seguimos y tuvimos que regresar, para seguir  entre pinos pequeños y muy juntos, romeros, bujeas, etc. 




El camino está cas perdido, difícil de andar y hay que prestar especial atención a varios pasos con gravilla suelta, desprovistos de vegetación que pueda pararte y muy inclinado el terreno.
EXTREMAR LAS PRECAUCIONES… PASOS EXPUESTOS Y PELIGROSOS.

Después del sustillo y como dice “Chito, la sal y la pimienta de la excursión” vuelve a definirse el camino que nos lleva por sitios más cómodos de andar y con menos pendiente hasta el Collado de la Cierva.
El Collado de la Cierva es un sitio con un encanto especial. Las vista a El Calarejo (1617 m) y Calarejo de los Nevazos (1558 m) “según el mapa ALPINA”…  Las vistas a Las Villas, al Tranco, El Castellón de los Toros, la Cuerda de Las Banderillas… un sitio para sentarte en una piedra y disfrutar del esfuerzo y energía que has necesitado para llegar a este punto. La grandiosa Sierra y la pena del “quemado”.







Pepe Cabrera y Juan José suben al Calarejo de los Nevazos y el resto nos dirigimos al Collado de Roblehondo para coger el camino a la C.F. de los Pardales. En el collado hacemos un repaso de lo dejado atrás y disfrutamos con la extraordinaria mole blanquecina del Las Banderillas. Sus “cintos”, el paso del Tranco del Perro, los barrancos y los caminos que de aquí salen o confluyen.





Si antes andábamos dirección sur, ahora un giro de 180 º , no lleva dirección norte por el camino de la C.F. de los Pardales. Camino más definido y en bajada que hace el regreso más cómodo para todos.



Desde la C.F. de los Pardales las vistas del Collado de la Cierva, El Calarejo (de los Villares) y el Calarejo de los Nevazos impresionan por su orografía. Parece mentira que por “la cara de enfrente” hayamos pasado andando y por un camino.






Retomamos fuerzas y seguimos camino hasta un cruce donde nos desviamos a la izquierda para bajar al Cortijo del Mulón. A la derecha nos llevaría al Cortijo de la Fresnedilla.


 Las vistas a los pies de Las Banderillas y en el collado que cambia de vertiente son extraordinarias....







Cerca del cortijo del Mulón el camino se vuelve menos definido y hay que fijarse bien en los hitos dispuestos por otros senderistas y que marcan la bajada.

Del Cortijo del Mulón se oye el rumor del Río Aguamula y las vistas de la mole de Las Banderillas en la lejanía nos da una idea de la vuelta tan completa que hemos dado hoy a nuestra Sierra. Al fondo la antena y caseta de Majal Alto y de nuevo seguimos el camino en bajada hasta el Río Aguamula, teniendo en cuenta que hay un sendero que sale a la derecha y que nos baja a la Cueva del Torno (dirección contraria al regreso) y que debemos evitar.




Una vez en el cauce toca saltar de piedra en piedra para vadear el Río o descalzarse y resfrescarse los pies después de una dura jornada. 



Salimos a la pista a la altura del km 7 y hay que regresar, pasando por el cruce del Arroyo del Hombre y la Casa de las Tablas, hasta Los Bonales que se encuentran en el km 3.8 de esta pista.