Cola del Embalse de Giribaile [1] - Castillo de Giribaile [2] - Yacimiento Arqueológico de Oppidum de Orisia [3] - Restos de la fortificación vértice geodésico de
Giribaile [4] - Escalera
de las Cuevas de Espeluca [5] - Cuevas de
Espeluca [6] - Fuente de
las Casas Altas [7]
5 km - 250 m.d.+.a. - 25/12/2020
La ruta de hoy se
enclava en la Comarca del Condado, el Castillo del Giribaile y el conjunto Ibero de las Cuevas de Espeluca, en el término municipal
de Vilches.
Mariano lo cuenta en su entrada del blog
de forma amena.
Para llegar a él, debemos tomar la carretera A-312 que une Linares con Arquillos. A un kilómetro escaso de la pedanía de Guadalen, encontramos una pista de
tierra señalizada, ya que este castillo está integrado en la Ruta de los
Castillos y de las Batallas. Tras
recorrer unos 2 Km por esta, llegamos al Oppidum Ibero de las Cuevas de
Espeluca. Dejamos el coche y subimos hasta Las Casas Altas, nos acercamos a la
fuente y en el cartel del Castillo de Giribaile está señalizada la ruta, pero
una puerta con llave y un cercado impiden el acceso, hay carteles de prohibido
el paso y propiedad privada, por lo que decidimos volver en coche hasta la cola
del embalse y ascender al Castillo por su ladera este.






Impresionantes
vistas desde el Castillo
de Giribaile, dominando el territorio entre los dos ríos, Guadalimar y
Guadalén, visitamos el yacimiento arqueológico de oppidum ibérico de Orisia,
una importante ciudad que ocupó un lugar estratégico en la vía de conexión
entre Cástulo y el Levante y que fue abandonada tras ser arrasada por los
romanos en el curso de las guerras de Sertorio,
nos acercamos a la fortificación
donde se aprecian restos de una antigua barbacana y donde se encuentra el
vértice geodésico de Giribaile a 520 m.s.n.m.
De aquí bajamos a las Cuevas de Espeluca por una escalera
escavada en a roca, Los Iberos lo utilizaron como santuario, tiempos después
los Visigodos añadieron al lugar el uso de oratorio y eremitorio, que muy
seguro estuvo relacionado con el Oratorio
rupestre del Valdecanales e Hipogeo de la Veguilla, finalmente dio cobijo a familias que venían a
la zona a recoger la cosecha de aceituna. y después de la visita regreso por el
mismo lugar al punto de partida.
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Ruta de los
Castillos y de las Batallas.
“Paisaje, cultura, patrimonio,
historia, naturaleza, senderismo… se entremezclan en Giribaile, donde es
posible apreciar la huella dejada por los diferentes pueblos y culturas a lo
largo de los siglos. Así, junto a los vestigios del castillo, el viajero
también podrá ver los restos que aún se conservan de la gran muralla que rodeaba
el oppidum ibérico de Orisia, una importante ciudad que ocupó un lugar
estratégico en la vía de conexión entre Cástulo y el Levante y que fue
abandonada tras ser arrasada por los romanos en el curso de las guerras de
Sertorio. De igual modo, resultan también interesantes las numerosas cuevas que
se reparten por las laderas del cerro, las llamadas Cuevas de Espeluca. Algunas
fueron empleadas en la época de los iberos como santuarios de culto. Durante
siglos fueron utilizadas para distintos fines por los diferentes pueblos hasta,
incluso, ser usadas, hasta no hace muchos años, por los vecinos de Vilches como
viviendas o refugios para el ganado.
Los restos del castillo de Giribaile
son visibles desde muchos kilómetros a la redonda. El acceso a la fortaleza es
complicado y, en el mejor de los casos, deben recorrerse varios kilómetros por
una pista de tierra. Una vez en las proximidades, el viajero puede subir un
angosto sendero excavado en la roca o, bien, seguir una antigua calzada
empedrada que lo llevará hasta la cima. Al llegar, lo primero que llama la
atención es el impresionante paisaje que se divisa, así como los restos de la
muralla que protegía la fortaleza y las dos torres que aún se conservan. En
ellas se observa la superposición de estructuras de diferentes épocas y, entre
ambas, una pequeña barbacana.
Una vez conquistado por Fernando III
y ya bajo ocupación cristiana, en torno a Giribaile surgieron distintas
leyendas. Hablan del señor del castillo, Gil Baile o Gil Baylo de Cabrero, que
dio nombre a la fortaleza. A este señor, cuentan, el rey concedió las tierras
que se divisaran desde la torre más alta del castillo, lo que le llevó a
construir una torre desmesuradamente alta a cuyo pie colocó una lápida que
decía: “De río a río todo es mío. Soy el señor de Giribaile, que no morirá de
sed ni de hambre”. Un buen día, durante una partida de caza, el señor de
Giribaile se extravió y cayó en el pozo de una mina abandonada de la que le fue
imposible salir. Meses más tarde encontraron su cadáver. Curiosamente, el señor
de Giribaile había muerto de sed y de hambre…”
Todo el que se aventure
a salir de ruta debe de llevar agua, alimento, ropa y calzado adecuado a la
climatología del día de salida.
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Como norma general: Usar el sentido común.
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complemento al trazado de la ruta, pueden contener errores, estar fuera de
camino o trazados a mano sobre plano.
Usar solamente como referencia y siempre bajo
vuestra responsabilidad.