miércoles, 30 de septiembre de 2015

Ruta 122. Circular desde Pontones pasando por Toalillo, Peñamujo, Las Huelgas y Las Espumaredas.




Majá la Cañá - Mirador camino a Peña Amusgo o Peñamujo - V.G. del Toalillo - Peñamujo - Bajada a Las Huelgas - C.F. de Las Huelgas - Mirador de la Cerrada de Parrate - Espumaredas de Abajo - Cerrada de Las Espumaredas - Espumaredas de Arriba - Majá la Cañá.

23/09/2015 |  18 km   |  850 m.d.+.a.

La Sierra de Segura esconde tesoros naturales y ruinas de valor etnográfico  que escapan al caminante por encontrase a mayor distancia del punto donde vivimos. Lugares que merece la pena conocer y que recompensan con creces las horas de viaje y madrugones. El rosario de aldeas abandonadas, expropiadas y expoliadas es numeroso y hay que conocer los lugares por rutas o paseos en diferentes épocas y estaciones. La belleza de los decrépitos muros de las ruinosas casas contrasta con el alegre rumor del agua que hacían fértiles las tierras de cultivo de estos lares. 



Dejamos el coche en la tiná de ganado que hay en el paraje de Majá la Cañá, justo donde cruza el GR-144. Caminamos por el sendero que discurre paralelo a los campos de cultivo en esta cañada y pronto llegamos a un collado donde hay un tornajo y un inquietante cartel que anuncia la actividad cinegética. Las Banderillas se alzan en el horizonte.







Subimos la ladera desprovista de pinos y una marca verde indica la senda a seguir por la linde de los pinos repoblados, el bancal y la traza del viejo camino invadido por la espesa repoblación. Rodeamos este pinar por la traza del sendero hasta llegar a un camino más visible que viene del Artuñido, Artuñedo o Atuñío… cosas de la toponimia.




Seguimos por este camino con balizas que nos llevan hasta un mirador natural con vistas a Las Banderillas, Barranco del Lobo, Los Centenares, Calarejo… volvemos hasta el cruce que baja y nos conduce con vistas al Artuñido , rodeando El Toalillo (1.610 mts) decidimos subir a su vértice por la ladera norte. Fantásticas vistas de Las Banderillas, El Calarejo, Los Centenares, etc… por el otro lado El Tranco y su presa, al fondo la Sierra de Las Lagunillas, Las Villas y más cerca Cabeza de la Viña y Peña Amusgo o Peñamujo como dicen los de aquí.






Bajamos por la subida natural al Toalillo y de nuevo en el camino encontramos un tornajo donde nace, el ahora seco Arroyo de la Cerrada.




El espeso pinar impide la vista, hasta que en una curva el clareón de vegetación muestra la fabulosa formación pétrea que venimos buscando. Peñamujo o Peña Amusgo se presenta grandiosa y a la vista inexpugnable. Nos acercamos por el caminillo que lleva a los pies del colosal peñón.




Por un paso complicado y bastante expuesto se sube hasta la terraza superior donde las vistas aún son más espectaculares.  Nos recreamos en el paisaje, la brisa fresca que sube por los barrancos nos  acompaña durante el descanso y deleite de las vistas.


Bajamos y seguimos el camino, que desde la distancia apenas se intuye y una vez en él es muy visible y transitable, que nos lleva directos a la C.F. de Las Huelgas.









En la C.F. de Las Huelgas buscamos paso para vadear el Arroyo de Las Espumaredas y en la chopera seguimos por los bancales hasta la cascada donde se precipita por la Cerrada de Parrate.
 






Volvemos a vadear el arroyo y pegados a la pared de caliza subimos por un sendero, este más perdido y difícil de andar, hasta un mirador natural donde las vistas de Las Huelgas, la Cerrda de Parrate, El Cortijo y el Molino de Parrate, Puente de Hierro en la orilla del Tranco, etc …














Regresamos a los bancales de Las Huelgas por el mismo camino y volvemos avadear el arroyo un poco más arriba para cruzarnos al margen derecho donde están las ruinas de la casa de Bernardo (Difunto habitante de este lugar y en su día guía excepcional de otros compañeros de excursión) y por las tierras de cultivo hasta la cerrada.








Una vez en la Cerrada de las Espumaredas hay que ir cruzando de una orilla a otra del arroyo, entre zarzas y espinos, remontando piedras y pasos resbaladizos hasta llegar a un covarrón donde el camino se abre y despeja para ir buscando la salida de la cerrada.




Una vez hemos salido de la cerrada comienza la subida por el sendero que nos lleva a Las Espumaredas de Abajo donde el camino se convierte en carril y siempre en subida buscamos las ruinas de los cortijos de Las Espumaredas de Arriba y de aquí llegamos al collado donde está el tornajo y el feo cartel donde nos desviamos al comienzo de la ruta.



Ya solo falta el trayecto casi llano por Majá la Cañá  que nos lleva a los coches.