lunes, 22 de octubre de 2012

Ruta 14. Circular Pico Aznaitín.


Cortijo del Moro (Jimena) – Pinar de la Cánava – Los Caracoles – Cerro Aznaitín de Jimena – Cerro Aznaitín de Albanchez – AZNAITÍN – Albanchez de Mágina – Cortijo del Moro.

21.10.2012
¡ Ojo... temporada de caza... nos encontramos muchos cazadores.! 




Llegamos a Jimena y tomamos la carretera JA-3105 dirección Albanchez de Mágina. A menos de 3 km sale a la derecha un camino de tierra que tiene un cartel indicador del Pinar de la Cánava. Llegamos a un claro donde dejamos el coche. Parten de este dos caminos, uno hacía la casa nueva del Moro y otro que nos indica el Pinar.


Pronto llegamos a las inmediaciones del viejo Cortijo del Moro y la fuente con pilar del  Moro.



La subida hasta el monumento natural del Pinar de la Cánava es suave y nos regala unas vistas privilegiadas de los olivares bañados por la luz del sol y al fondo La Loma de Úbeda en este día de otoño limpio y claro. 



El Pinar de Cánava es un interesante ecosistema forestal que tiene al pino carrasco como protagonista. 



La singularidad de este pinar, de unos 120 ejemplares, se encuentra en su alto grado de naturalidad y, sobre todo, en su longevidad, con pinos de entre 100 y 250 años. 



Seguimos el camino y llegamos a una zona de olivar y a la derecha podemos observar unos montones de piedras. Es la zona conocida como Los Caracoles de Jimena.


En el borde de los mismos, existe una malla metálica (es bajita, sólo para evitar el paso de las ovejas a los cultivos), que pasaremos por encima. Al coronar los montones de escombros sobrantes de la cantera, se observan unas oquedades rocosas: En primer lugar, se aprecian los caracoles, construcciones redondeadas donde los canteros se refugiaban de forma temporal. En algunos de ellos se puede entrar sin peligro, a pesar del desuso y del tiempo transcurrido desde su construcción. 



Al detener un poco la mirada se descubren restos de piedras redondeadas y gruesas llamadas lanchas y que tras su moldeado eran utilizadas como moliendas en los molinos de agua (para cereal) y de aceite. Existen dos, muy bien conservadas, llamadas piedra de repasar o remolederos. También se ven bloques de piedra usados en el suelo de los molinos o solera.



Regresamos al camino principal y subimos entre olivos hasta encontrar el camino que sube hasta la falda del Aznaitín.


Tenemos que salvar en dos ocasiones la valla cinegética que corta el camino.
La subida es constante y en ocasiones bastante empinada. El paisaje va cambiando de pinares y chaparros a sabinas, esparto y tomillo. El olor a tierra mojada se mezcla con el olor a sierra.





Llegamos a un claro donde termina el camino que llevamos… Optamos por subir por el sendero orientado al oeste que se aprecia en la foto…


Pronto llegamos a un cortado de roca caliza que corta el camino.  Las vistas son impresionantes. Jaén, Mancha Real, Baeza, Úbeda, Sabiote, Torreperogíl e Iznatoraf. La foto panorámica es imposible el viento y el frío nos hacen desistir.


Se intuye que el camino continua pegado a la pared de roca de nuestra izquierda, pero las rachas de viento  (>80 km/h) hacen que decidamos subir por la parte Este al abrigo del viento.

La subida es muy escarpada y se hace lento remontar la pendiente.

Pasamos por detrás del farallón de piedra para comenzar el cresteo hacía el collado que nos da acceso a la cumbre del Aznaitín.


El cresteo se hace por la parte Oeste y el viento parece menos fuerte… rodeando la pared de caliza llegamos a la zona de piedra suelta que conduce al collado de subida. Abajo se aprecia la senda que más tarde tomaremos para bajar.



Ya falta poco … Arriba entramos a una planicie que nos lleva hacía Cerro Aznaitín de Albanchez (1741 mt).



dejando a nuestra espalda Aznaitín y su punto geodésico.

Nuestro objetivo… Aznaitín (1745 mt) y su vértice geodésico… la subida a este se hace a través de un lapiaz que hay que abordar sin prisas para evitar accidentes.





Comenzamos la bajada regresando sobre nuestros pasos buscando el collado que nos acercó a la cumbre. Bajamos por un  terreno irregular hasta encontrar una valla cinegética que pasamos pegada a ella.

Sorteando el embudo que hay junto a la pared de piedra y bajando hasta el sendero que conduce al pinar y enlazar con la pista la Zarzadilla.


Antes de meternos en el pinar una última mirada al mágico Aznaitín que parece inexpugnable.


Por el pinar camino de la pista de la Zarzadilla asoma el prominente Cerrillo Tesoro.


Hay que tener cuidado de tomar el desvío a la izquierda y no seguir por la V.P. (vía pecuaria) que nos llevaría a Torres.


Nos desviamos a la izquierda por un sendero hasta un aprisco de ganado y seguimos bajando y rodeando la mole rocosa hasta el barranco del arroyo de la Cañada que nos baja hasta Albanchez de Mágina.


Descendemos por el margen izquierdo para enlazar por la pista de El Calvario, pasando por el nacimiento de Hutar hasta llegar a la zona de El Ayorzal. Esta pista va paralela a la carretera que une Albanchez de Mágina con Jimena.


La pista se convierte en sendero que desemboca en la explanada que hemos dejado el coche.

Aznaitín (1745 m)

El Az-Naitín, (Natín en dialecto local) es una montaña situada en Sierra Mágina
El Natin ha ejercido siempre un atractivo magnetismo sobre las gentes de la comarca, por lo que son frecuentes las leyendas sobre la misma.
La montaña aún hace de oráculo a los pastores y viejos del lugar incluso para predecir el tiempo. Hay multitud de dichos populares:
"Cuando el Natín tiene montera, llueve quiera Dios o no quiera"
Los lugareños le guardan respecto, y dicen que el lugar es escenario de apariciones fantasmales de almas en pena.
Bajo la sombra del monte Aznaitín las leyendas proyectan su largo cortejo de malignos duendes "minguillos", enigmáticos centauros "juancaballo", tesoros árabes por los laberínticos recovecos de "la cueva encantada", o siempre el brumoso recuerdo del Dios celtíbero Naitín que habita en sus entrañas. Según las gentes Natín es "ese que manda el arco iris a recoger agua al río para preñar las nubes de lluvia...", y el mismo que "arrastrando por el cielo carretones cargados de piedras, produce las tormentas y los truenos...", por eso, "cuando hay tronada, conviene estar atento, porque donde cae una centella puede encontrarse la Piedra del Rayo, que libra por siempre del fuego del cielo..."
El misterio que más seduce en los pueblos del alrededor es el del tesoro del monte Aznaitín: Algunos aún dicen que en el cerro Aznaitín hay oro. Hay dichos de los viejos: "Cerro Natín muy rico, mucho oro"; y otro que dice "Oh Natin, frente la cabeza del toro, está el tesoro".
“Juancaballo” de la fachada de la Sacra Capilla del Salvador de Úbeda.
"Minguillo" en el escudo de la Casa de los Salvajes en Úbeda.














domingo, 14 de octubre de 2012


  C.F. Los Bonales - Cortijo Tio Ratón - Aguamulas - C.F. Los Bonales. 

 12.10.2012




 


Ruta trazada en el ordenador con el mapa Alpina... el gps guardó el track a su antojo.

Saliendo de la C.F. de Los Bonales caminamos por la pista Señalada como GR 7 Pontones.


 Por la pista vamos ganando altura... en este punto se aprecia El Mulón.

 
De Los Bonales a la Fresnedilla, y con el rumor del Aguamulas, las nubes nos dejan ver Las Banderillas.

Al llegar a un puente de piedra y una represa sale un sendero a la izquierda que nos lleva hasta el cortijo del Tio Ratón. La senda discurre paralelo al Arroyo del Hombre.

 
 Ya en la pista el sendero del Arroyo del Hombre vemos la hermosa silueta del Castellón de los Toros.



Se termina el sendero y al llegar a un claro donde se cierra la vegetación hay que tirar por un sendero poco definido (parece una torrentera) hasta llegar a las terrazas del cortijo.

 Horno a la llegada al cortijo.

 
La curiosa obra escavada en la roca caliza y reforzando las estancia con la columna central. Se aprecia la ventana y chimenea para pasar el duro invierno.

Esta cueva es la más espectacular por el diseño, pero existen varias cuevas escavadas... unas con chimenea y otras para el uso del ganado en las que la cueva se acompaña de una cerca de piedra for mando un cojunto curioso.


Se puede seguir hasta el Cortijo Las Grajas y la Cerrada y Cueva de las Grajas, pero en nuestro caso y por llevar niños decidimos regresar por el mismo camino hasta la pista


y pararnos a comer unos kilómetros mas adelante junto al Rio Aguamulas, cerca del cortijo El Mulón.


Alguien se resfrescó los pies... Piedra mojada + musgo + calzado inapropiado = refrescón.

De regreso El Mulón sobresale ante nuestra mirada.


La monótona pista de regreso aguardaba dos sorpresas...

La primera: La vista distante de Peña Corba bajo una cortina de agua... la misma que nos empapó por pararnos con la 2º sorpresa...



La segunda sorpresa: Un ciervo que se acercó al grupo para "intimidarnos y pedir comida de malos modos".






Mojados y al coche...